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Mi lactancia conflictiva

Durante todo mi embarazo tuve la certeza de que iba a ser un determinado tipo de madre. Leí mucho, me informé todo lo que pude y pasé meses navegando horas y horas en la red durante los calurosos dias de verano del 2012. Descubrí y encontré como quería parir, como quería amamantar y como quería criar. Estaba todo claro, cristalino diría. Los pilares de mi futuro eran lactancia materna a demanda, colecho, porteo y todo el piel con piel del mundo con “la mia bambina”. Tenía mucho miedo al parto pero ninguna duda sobre lo que venía después. Si lo pienso ahora me entran ganas de reír. De cuatro puntos que me marqué acerté con tres; el tema de la lactancia para mi supuso un trauma.
Si porque las diferencias entre la teoría y la práctica, al menos en mi caso, han sido muy marcadas. Si la maternidad con el consecuente quebrantamiento sistematico de todas y cada una de mi certezas se ha revelado como un proceso duro y a la vez hermosisimo, lo que más me ha costado asumir ha sido ver que a mi alredor mis compañeras de camino, las otras mamás, no parecían tener ninguna duda, ni una mínima fisura. Yo estaba aplastada por la intensidad física y emocional de la lactancia, las demas encantadas con esa sinfonía para dos que es dar el pecho. Yo me sentía una barra libre y un chupete y contaba los días hasta el destete jurándome a mi misma que iba a ser lo antes posible, ellas declaraban su intención de amamantar hasta los cuatro años de sus retoños. Déjenme aclarar que G tiene seis meses y medio y sigue tomándose su teta a demanda tal y como decidí antes de que naciera pero que duro ha sido para mi! Y cuanto me ha costado admitirlo sin sentirme una mala madre, una insensible egoísta que no disfruta de esa intimidad tan única con su pequeña. Y ahora me pregunto: de verdad las demás mamíferas amamantantes están siempre tan felices y cómodas dando el pecho? Nunca dudan o se desesperan o desean beberse una cahipiriña ( y eso que a mi no gusta beber pero he llegado a soñar tomarme un cocktail en una terraza)? Acaso soy la única? Porque me da la impresión que el universo maternal se divide en dos bandos establecidos, contrapuestos y rígidos: teta o biberon, porteo o carrito, colecho o cunita desde el dia uno? Cómo es que nadie parece tener nunca una duda, un momento de flaqueza y todo es siempre maravilloso, claro y lo mejor que te ha pasado en la vida? Que me pasa a mi que siempre estoy en el medio, que tengo tres certezas y tres millones de dudas sobre todo?
Creo que pocas veces en mi vida me he sentido tan sola como con este tema. Me ha dado vergüenza pensarlo y comentarlo con las demás que daban pecho. Cuando quería desahogarme buscaba una aficionada al biberón y le soltaba mi rollo. Cuando ella me explicaba toda comprensiva su punto de vista sobre lo sobrevalorada que está la lactancia materna, me frustraba aún más porque yo sí que creo que la leche de mamá es el mejor alimento para un bebé, sólo que a mamá a veces le cuesta una barbaridad ser una barra libre, o al menos a esta mamá, la que a G le ha tocado en suerte. Para poder sobrevivir sin pensar que soy una madre desgraciada, he llegado a pensar que a veces mentimos, a los demás o a nosotras mismas, porque alrededor de la maternidad hay una presión inenarrable. No se sí es cierto, probablemente no lo sea del todo pero me sirvió para seguir con mi camino y con mi lactancia.
Ahora que G ha empezado a comer con una energía conmovedora y le hace fiestas a la manzana, a la pera, al plátano, al puré de mil verduras y a las lentejas, oigan, yo por fin me he relajado y he empezado a gozar de esas tardes lluviosas que pasamos tumbadas en la cama, ella abrazada a mi, enganchada a su pezón, con su manita apoyada en mi pecho y los pies cruzados sobre mi muslo.
Esto no ha disipado ninguna de mis dudas sobre como las mujeres vivimos, o decimos que lo hacemos, los primeros meses de vida de nuestras criaturas. Sigo viendo bandos separados sobre crianza y lactancia y muchas, muchas certezas inquebrantables que me provocan envidia, de la sana, y un poco de recelo…Me gustaría dejar abierto este post a todas las opiniones que podáis tener.

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28 semanas y media

Querida G,
Que eres simpática, pizpireta y has decidido que dormir por la noche es una pérdida de tiempo, que levantas las cejas perpleja cuando observad algo nuevo, que tienes los ojos a veces grises a veces azules y no entendemos de quien los has heredado, que has descubierto la comida y te lanzas sobre ella con un entusiasmo que a tu padre y a mi nos enamora y que demuestras el apetito de un cachorro de cocodrilo, hoy cumples seis meses y medio. Ya se, piccola mía, que la fecha destacada para enviarte tu primera carta era a tu medio año de vida, pero tu estabas demasiado enferma con bronquitis y yo demasiado inexperta como para no pasarme los días pegada a ti sin pensar a otra cosa que no fuese tu bienestar. Además, vida mía, más vale que aprendas pronto que tu mamá es muy caótica y eso de las fechas establecidas no le va mucho. Desde qué vi tu cuerpecito azul nada más sacarte de mi, me has cambiado la vida, la cabeza, el corazón y todo mi ser. la persona que era antes de verte ya no existe y a veces todas estas nuevas sensaciones me abruman tanto que la busco para ver si sigue ahí pero no encuentro la vieja yo.
Te quiero con una fuerza que no pensaba ni siquiera pudiese existir. Por ti me siento capaz de levantar montañas, tu felicidad es lo único que me quita el sueño junto a los gritos de alegría que pegas en la oscuridad de la noche mientras intentamos descansar. Tengo una cicatriz que me atraviesa el vientre porque decidiste que querías venir al mundo posando primero los pies y no hubo manera de convencerte a que te dieses la vuelta y pusieses la cabeza donde se suponía que debías. Cuando la miro veo una gran sonrisa dibujada en mi panza, que celebra la felicidad de que estés aquí.
Cada día te observo crecer y el amor por ti aumenta un poco más, me desborda. Amo observarte sin que me veas mientras vas marcha atrás por el suelo y me imagino como será todo cuando descubras como se hace para ir adelante y no habrá quien te pare, adoro la sensación de tu mano sobre la mía cuando descansas y cuando duermes lejos de mi cuerpo te busco porque eres una parte de mi y físicamente se me hace raro tu lejanía aunque sea de centímetros.
Deseo para ti que seas feliz cada día y cada minuto, espero ser capaz de darte raíces para que te sientas segura y alas para que vueles alto y lejos si quieres aunque me da un poco de pena tan solo pensarlo.
Acuérdate siempre que eres hermosa, única y especial y que pase lo que pase aquí estaremos para celebrar tus alegrías y cobijarte en los momentos duros.
Buen cumplemes (y medio) amore mio
La tua Mamma

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Vuelta a empezar

Si quería que este blog reflejase perfectamente mi personalidad, yo creo que ya lo he conseguido! Una de mis características más evidentes es la tendencia a empezar las cosas y dejarlas a medias.
Quería escribir sobre mi embarazo, publiqué una entrada y lo dejé pensando que cada post que se me ocurria no merecia la pena ser nisiquiera escrita y que hasta que no tuviese algo “bueno” que publicar, mejor no hacerlo…Con este ritmo y a base de falta de confianza en mis calidades, a la criatura le ha dado tiempo nacer y cumplir ya los seis meses.
Tengo una hija, G. nacida el 19 de septiembre del año pasado y,para mi, para su padre y unos cuantos parientes y amigos más, el ser más hermoso de este planeta.
No mantuve un diario de mi embarazo por dos razones.
La primera es que soy una persona caótica y tan perfeccionista cuando escribo que todo lo mio me parece poco interesante, la segunda y probablemente más de peso es que no tuve el embarazo que yo pensaba iba a tener.
Mi idea del embarazo y la realidad fueron bastante distintas.
Mi idea del parto y mi parto fueron totalmente opuestos!
Dicho esto, en el fondo no me arrepiento de no haber mantenido una crónica fidedigna de mis largos días en casa, leyendo toda la literatura habida y por haber sobre el gran milagro de la maternidad.
Después de unos intensos meses elaborando y viviendo MI maternidad estoy lista para arrancar esta aventura. Desde la primera (y única) entrada de este blog mi vida ha cambiado por completo. Todas mis certezas han sido felizmente hechas añicos por la maravilla de tener a mi pequeña pegada a mi.
Ahora tengo pocas teorías, un pelin más de experiencia, un millón de dudas que antes ni siquiera imaginaba poder tener y una sola cosa puedo afirmar: nunca juzgues y nunca digas nunca jamás.
Aqui estoy de vuelta y esta vez es para quedarme!

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Esperando el día fatídico

Ayer llegué a 12 semanas de embarazo. Para nosotros es una fecha mágica, es el cumplimento del mítico primer trimestre, la meta que hay que alcanzar para pensar: todo va bien, esto irá adelante. A decir verdad lo sabremos con seguridad este viernes, cuando le harán a nuestra “Peca”, así la llamamos, su primera ITV y de paso verán si todo está en su sitio. Yo estoy segura que esta vez es la buena. El padre de Peca, después de los dos fracasos anteriores, intenta mantener la calma y no se pronuncia, quiere pruebas fiables de que va a tener descendencia antes de dejarse llevar por la emoción. A mi favor tengo toda una serie de síntomas, la mayoría desagradables, que me hace pensar que mi pequeño okupa está activo dentro de mi.

Las nauseas. Me acompañan fieles en mi día a día. Por lo menos tres veces al día. El único alivio? La ingesta de cualquier tipo de hidrato de carbono refinado. Una cosa está clara, Peca sabe que tiene genes italianos por parte de madre porque solo se placa con pizza, pasta, crackers y cosas por el estilo. Cualquier intento de comer fruta o verdura o pescado provoca olas de malestar gastrico de grandes proporciones.

Los gases. Esto es lo peor! Hay un porcentaje de gestantes (entre las cuales lamentablemente me encuentro) que desarrollan aire en lugares del organismo donde NO debería haber. Esto tiene consecuencias dramáticas, por lo menos para mi: caída en picado del autoestima sexual la más destacable. Me siento un balón aerostatico y mi atractivo está al altura del de Gloria, la hipopótamo de Madagascar. No tengo el valor de acercarme a mi hombre no vaya a ser que desenganche una bomba…Ando sola por la calle, alejada de al menos tres metros de quien sea. En todo esto tengo una panza que, según las fotos de los libros de embarazo que me compré, corresponde a seis meses de gestación, lo cual es un problema ya que hemos decidido no decírselo a nadie hasta la eco del viernes.

Estados de ánimo alterados. Soy una cocktail de hormonas con piernas. Me emociono con todo. Si además veo algo minimamente relacionado con el mundo infantil, aunque sean los pañales en el Mercadona, me deshago en un mar de conmoción.

Imaginaos cuando hoy he visto esta maravilla:

Después de mirarlo y rimirarlo varias veces, con aliño de lágrimas y todo el kit emocional del embarazo creo que Peca y yo estamos bien, muy bien.

Ya estoy soñando, solo quiero que llegue por fin el viernes